Al pie de un árbol, en medio del bosque o rodeado de flores, puedes encontrar el descanso eterno con la nueva modalidad de Cementerios Ecológicos. En Puebla se encuentra el Parque Funerario Ecológico, primer espacio en su tipo a nivel Latinoamérica donde los restos humanos contribuyen a la renovación de la naturaleza.
La manera tradicional de enterrar a los muertos es altamente contaminante: los materiales que se utilizan para la elaboración de los ataúdes tardan miles de años en descomponerse; se talan miles de árboles para realizar los féretros; la cremación también afecta a la atmósfera. Por eso este nuevo método está siendo acoplado alrededor del mundo.
En Europa se talan anualmente un millón de árboles para fabricar sarcófagos convencionales, aunque la madera más preciada para este fin es la caoba, árbol que tarda 50 años en crecer.
Otro de los problemas que trae al ambiente los cementerios comunes, es el embalsamiento por los líquidos que desprenden los cuerpos. Los procesos de embalsamiento suponen residuos de aproximadamente 3.1 millones de litros de fluidos basados en un componente llamado formadehído (CH2O), el cual la Agencia para la Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA), clasificó como probable agente cancerígeno.
En los Cementerios Ecológicos se conciben dos tipos de suelos en los que se pueden instalar. Por un lado, están los cementerios donde se busca conservar el paisaje y, por lo tanto, no puede ser modificado. En este caso se promueve aumentar el potencial del proceso de descomposición para facilitar la restauración ecológica del paisaje.
También existen los cementerios que sí permiten modificaciones en el paisaje, pero exigen el cuidado del suelo natural para permitir un mejor aprovechamiento del proceso de descomposición del cuerpo humano. En los dos casos el cuerpo se reabsorbe en la flora y los árboles ofreciendo nutrientes que permiten renovar el ciclo de vida de manera natural.
En los Cementerios Ecológicos los ataúdes de madera y las lápidas no están permitidos. A cambio se pide que sean ataúdes biodegradables que pueden ser enterrados en el bosque. Los ataúdes biodegradables son producidos con materiales como madera liviana, hojas de bambú, papel o fibras naturales como mimbre; mientras en lugar de lápidas hay piedras naturales o árboles que los mismos familiares plantan en el lugar donde fue enterrado su ser querido. Está prohibido colocar cruces, velas, flores u otros objetos personales de la persona fallecida para no alterar el aspecto natural del paisaje.
En México, con el objeto de modernizar y poner orden en los cementerios, el diputado del Grupo Parlamentario del PAN en la Asamble Legislativa del DF, Orlando Anaya González, presentó una iniciativa de Ley de Panteones para el Distrito Federal.
Expuso que debido a que la tendencia mundial en la industria funeraria cada día es más verde y está enfocada en cuidar los recursos naturales, en la iniciativa se contempla la creación de cementerios ecológicos.
La iniciativa se enfoca en promover la cremación para economizar en términos de espacio y que la inhumación no implique un gasto excesivo para las familias de los difuntos. También establece la creación de un registro de cementerios, inhumaciones, exhumaciones, reubicación de restos y títulos de propiedad.