1. Acorta tu zancada

Parece contraproducente, pero en realidad, reducir tu zancada y dar más pasos por minuto (180 es ideal) puede ayudarte a correr más eficazmente. Guardará la energía que gastarías intentado cubrir más terreno con cada paso.

2. Mira hacia enfrente

Mantener tus ojos concentrados en un objetivo frente a ti, puede hacer que la distancia que tienes que recorrer se sienta más corta y más fácil, según un estudio de la Universidad de Nueva York. Intenta ver siempre hacia el frente y no hacia los lados para promover la sensación de cercanía que te separa de tu meta.

3. Inclínate hacia adelante
Permite que la gravedad te ayude. Inclinarte hacia adelante, desde tus tobillos y no desde tu cadera, te ayudará a dar cada paso y quitará toda la carga de trabajo que tienen tus piernas.

4. Compra unos tenis nuevos
Reemplaza tus tenis para correr cuando ya estén viejos, pues con el tiempo, se aflojan, provocando que te sea más difícil correr.

5. Relaja tus brazos
Tensar tus hombros y doblar mucho tus codos, gastará energía que estaría mejor utilizada para seguir moviéndote hacia adelante. Intenta relajar tus hombros, antebrazos y manos.

6. Divide tu distancia
Claro, 10 kilómetros son 10 kilómetros. Pero si divides tu distancia en, tres kilómetros de calentamiento, cuatro kilómetros de correr y tres para bajar el ritmo, tus piernas te lo agradecerán y no te sentirás tan cansada.

7. Vístete con ropa cómoda

Tómate un tiempo para encontrar prendas de calidad para hacer ejercicio. De esta manera te sentirás cómoda física y mentalmente.

8. Hidrátate

La deshidratación es algo muy serio. Sudar aunque sea el 2% de tu peso corporal (¡medio kilo o un kilo!) puede perjudicar tu rendimiento. Además te puede ocasionar calambres, mareos y fatiga. Básicamente hace que correr parezca un suplicio.

9. Mantente entretenida

Algunas veces, la parte más difícil de correr es la aburrición. Para ayudarte a pasar el rato, haz una lista de reproducción con música que te guste o baja un audiolibro que te interese.

10. Tómate un tiempo para recuperarte

Programar momentos de recuperación y descanso en tu agenda ayudará a que esos días duros de entrenamiento parezcan menos difíciles. Tus músculos necesitan tiempo para regenerarse.

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