La Diabetes Mellitus se define como un “grupo de enfermedades metabólicas que se caracteriza por hiperglucemia resultante de defectos en la secreción de insulina, en la acción de insulina o en ambas”. Y es, precisamente un grupo, ya que se encuentra asociado a disfunción de múltiples órganos a largo plazo, especialmente riñón, ojos, nervios, corazón y los vasos sanguíneos.

Dr. Alberto Toledo Hernández, Médico Pasante de Servicio Social

Estadísticamente, la Diabetes Mellitus es una enfermedad con una gran latencia en nuestro país que, además, deja una huella importante en el resto del planeta. Se estima que alrededor de 347 millones de personas en el mundo padecen de esta enfermedad y que sólo en 2004, 3.4 millones de personas fallecieron por las consecuencias propias de la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que para 2030, las muertes por complicaciones de la diabetes aumentarán de manera exorbitante.

Esta patología es la principal causa de consulta en el Instituto Mexicano del Seguro Social, ocupando 60% de la consulta.

Actualmente, la ENSANUT –en su edición de 2012– mostró que de los 6.4 millones de adultos mexicanos que han recibido un diagnóstico por un médico y reciben tratamiento farmacológico, 25% presentó evidencia de un adecuado control metabólico.

La prevalencia de factores metabólicos de riesgo, tanto para hombres como para mujeres es verdaderamente alarmante; actualmente existen 26 millones de pacientes con sobrepeso, mientras que hay 22 millones de personas con obesidad. Esto debido a un mayor acceso a alimentos con alta cantidad calórica, gran tamaño de porciones en los alimentos, vida sedentaria y consumo de productos no saludables. A estos factores de riesgo en específico se les debe añadir dislipidemias (LDL (colesterol de baja densidad) con un valor de >100 mg/dl), enfermedad renal, mal control de glucosa y la pubertad.

Factores de riesgo más importantes para el desarrollo de la enfermedad y una lista

Obesidad abdominal, ya sea hombre (>100 cm) o mujer (>88cm)

  • Nivel de triglicéridos mayor o igual a 150 mg/dl
  • Niveles de Colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (C-HDL) en hombres <40 y mujeres <50
  • Tensión arterial mayor o igual que 130/85 mmHg
  • Glucosa en ayunas mayor o igual a 100 mg/dl
Factores de riesgo metabólicos (expectativa de prevalencia en 2008)
HombresMujeresTotal
Presión sanguínea Elevada37.230.933.9
Glucosa en sangre Elevada12.313.713.1
Sobrepeso67.369.268.3
Obesidad26.337.432.1
Colesterol Elevado47.151.649.5

(World Health Organization, 2010)

En la actualidad, los criterios diagnósticos para diabetes son propuestos por la Asociación Americana de la Diabetes y son:

• Un nivel de glucemia en sangre durante el ayuno mayor o igual a 126 mg/dl.

• Un nivel de glucemia en sangre 2 horas después de una “Prueba de Tolerancia a la Glucosa Oral (consiste en beber un líquido que contiene 75 g de glucosa) mayor o igual a 200mg/dl.

• Sintomatología clásica de hiperglucemia (Poliuria (orina con demasiada frecuencia), polidipsia (sed excesiva) y perdida de peso sin causa aparente) con glucosa plasmática al azar mayor o igual a 200 mg/dl.

• Medición de Hemoglobina Glicosilada (examen que consiste en encontrar una heteroproteína que resulta de la unión de la hemoglobina (componente principal de la sangre y que otorga su coloración y los carbohidratos) igual o mayor a 6.5% (este criterio fue agregado por la ADA en 2010).

El objetivo de establecer un tratamiento médico no sólo debe orientarse hacia controlar la glicemia, sino que debe ser un tratamiento para todo el organismo, debe ser integral con todos los demás sistemas que pueden verse afectados como lo son el cardiovascular, la micro y macro circulación, etc. El tratamiento debe incluir una dieta estructurada por algún nutriólogo y ejercicio, tomando en cuenta que cada paciente es completamente diferente y el tratamiento debe personalizarse. Tanto en México como en EE. UU., la mayor causa de ceguera es por una diabetes mal controlada o que ni siquiera está diagnosticada.

La diabetes no tratada puede provocar múltiples complicaciones que van desde la neuropatía –se compromete la sensibilidad de las extremidades–, hasta el síndrome metabólico. Estas complicaciones no se manifiestan de inmediato, sino que tardan en desarrollarse bastantes años. Dentro de la patología diabética existe la retinopatía, que afecta de manera importante los pequeños vasos sanguíneos dentro del ojo; la patología representa una causa importante de ceguera alrededor del mundo.

El tiempo de duración de la diabetes es el mejor predictor para indicar la presencia y el progreso de cualquiera de las complicaciones.

La prevención es el pilar de soporte para evitar el progreso de esta patología y es por eso que es de vital importancia el evitar, en primera instancia, aquellos factores predisponentes para desarrollar la diabetes, y como prevención secundaria, las mismas acciones en pacientes que ya están diagnosticados con Diabetes Mellitus. Con un adecuado control glucémico, una tensión arterial adecuada, corrección de hábitos alimenticios y la realización de al menos 30 a 60  minutos de ejercicio tres veces a la semana, podría retrasar el progreso de la enfermedad o en el caso de encontrarse en la fase de prediabetes, prevenirla.

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