Jorge Eduardo Cossío Aranda. MD, PhD, FACC
Jefe del Departamento de Consulta Externa del 
Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez”

La enfermedad aterosclerosa de las arterias coronarias es la afectación de dichos vasos que suministran sangre, nutrientes y oxígeno al músculo del corazón, debido a obstrucción en su interior, por placa de ateroma.

La placa de ateroma se va formando de colesterol y diversas sustancias en la sangre que llevan a la calcificación y obstrucción de la arteria. En este mecanismo obstructivo llamado aterosclerosis se requiere de predisposición genética e inflamatoria, en donde los factores de riesgo que tiene cada individuo, juegan un papel muy importante. Sucede en el transcurso de muchos años hasta llegar a obstruir limitando el flujo de sangre al músculo cardiaco. Finalmente, esta placa de aterosclerosis puede romperse y formar un coágulo de sangre en la superficie de la placa que bloqueará en su mayor parte o en su totalidad el flujo de sangre a través de esa arteria coronaria afectada, con el consecuente evento coronario agudo (síndrome coronario agudo; SICA), que en su mayor gravedad es infarto agudo del miocardio. Si el flujo de sangre no se restablece rápidamente, esa parte del músculo cardíaco comienza a morir. Y si la persona no recibe tratamiento rápido, puede causar problemas graves e incluso la muerte o un daño permanente.

En todo el mundo, Estados Unidos y México, las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte por enfermedad. En México se calcula que anualmente más de 6 millones de personas sufren infarto del miocardio. Esta enfermedad no tiene distingos de clases sociales y también puede impactar incapacitando a los sobrevivientes del infarto del miocardio, ya que muchos de ellos quedan con lesiones graves como insuficiencia cardiaca, que los ponen en condiciones de dependencia económica y social.

Los principales factores de riesgo para padecer enfermedad coronaria son:

1)Concentraciones altas de colesterol y triglicéridos en la sangre (Dislipidemia). Incluidas las concentraciones altas de colesterol LDL (conocido también como colesterol malo) y las concentraciones bajas de colesterol HDL (conocido como colesterol bueno).

2) La presión arterial alta, cuyos niveles de corte pueden ser incluso más bajos en ciertas poblaciones jóvenes que tienen otros factores de riesgo, como diabetes mellitus.

3) Tabaquismo o hábito de fumar tabaco.

4) Diabetes Mellitus y Resistencia a la insulina, que puede llevar a Diabetes, que contribuyen a inflamación y eventos de trombos en las arterias coronarias.

5) El sobrepeso y obesidad. En México, casi 70% de la población tiene sobrepeso y en mas de 30% obesidad mórbida. Somos un país de obesos con alto riesgo de enfermedad coronaria.

6) Inactividad física, que además empeora otros factores de riesgo antes descritos

7) Los antecedentes familiares de enfermedad coronaria y el tener mayor edad o edad avanzada, que para el hombre es mas de 45 años y la mujer mas de 55 años. En este grupo entra también los niveles hormonales alterados (menopausia).

Existen hoy en día otros factores de riesgo reconocidos, que no son los tradicionales y que ayudan al médico a identificar a un grupo de pacientes que requieren de una vigilancia más estrecha. Entre ellos, las concentraciones altas de lipoproteína “a” minúscula, cuyo gen está involucrado en la inflamación y aterosclerosis; los niveles altos de proteína C reactiva (PCR) en la sangre que indican que hay inflamación en el cuerpo y en las coronarias, las de fibrinógeno y hemocisteina que hacen mas susceptible a los individuos de eventos embólicos, no sólo a nivel cardiaco sino cerebral (infartos). También existe asociación con otras enfermedades como la apnea del sueño, la artritis reumatoide y la preeclampsia.

Los cambios en el estilo de vida, los medicamentos y las intervenciones médicas pueden ayudar a prevenir o tratar la enfermedad coronaria. Estos tratamientos pueden reducir el riesgo de presentar problemas de salud relacionados con esta enfermedad.

Ahora que conmemoramos el Día Mundial del Corazón, debemos reflexionar y tener presente que la modificación de estos factores de riesgo, sobre todo en poblaciones como la mexicana en donde la prevalencia de obesidad es alta, el realizar campañas de educación para la salud cardiovascular y modificar nuestros malos hábitos, podría generar un impacto positivo.